¡Si decides sanar-te, suelta el afán!

Si estás aquí en este espacio es seguramente porque algo dentro de ti te ha estado pidiendo un cambio, has estado buscando sanar, transformar tu vida, has estado deseando encontrar respuestas. Puedes llevar poco tiempo o puedes llevar ya un buen tiempo, en cualquiera de los dos casos el mensaje aplica.

Y es que cuando empezamos este camino de consciencia, este camino de despertar para transformar nuestra vida y nuestra realidad, es porque queremos sentirnos en armonía, plenos y a gusto en la vida con todo lo que trae. En ese momento una vocecita viene de adentro y te hace creer que “si solucionas TODOS los traumas, dolores, heridas, situaciones no resueltas del pasado, con tus padres, ancestros e incluidas tus vidas pasadas, podrás ser FELIZ, completamente feliz y NUNCA jamás volverás a tener problemas, ni a sentir tristeza o miedo o incertidumbre. Así que acelera y sánate ya para que seas muy feliz”….

Ufffff… cuando esa voz aparece la velocidad aumenta y claro que le metes acelerador al proceso y quieres hacerlo todo ¡ya! Entenderlo todo ¡ya! Que cambie todo ¡ya!… Entonces, vas a terapia o a un taller o a un retiro o lees un libro o hablas con tu amiga psicóloga o prendes la velita o te pones los cristales o  ves toda una tarde youtube para sanar/transformarte o vas a yoga o todas las anteriores….  y luego de ese “par” de horas, te sigues preguntando porque nada ha cambiado, porque sigues atrayendo a las mismas personas a tu vida, porque te sigues sintiendo vacío, incómodo y triste; cuando se supone que si hacías todo eso, serías muy feliz!!!!

Sanar, transformarte es un arte y toma tiempo. ¿Cuánto? El tiempo que permanezcas en esta experiencia de vida y con este cuerpo físico, entonces vamos a decir que no hay afán, en el sentido de llegar a  “ese punto” donde resuelves todo lo pendiente que hay dentro de ti para ser feliz, esa , es un trampa refinada del ego/mente. Hoy quiero invitarte a DISFRUTAR del proceso de sanación en el que estás, ve sin afán, sin presiones, sin exigencias, sin querer que sea diferente, sin querer que todo llegue más rápido. Lo que tú tanto deseas te aseguro que llegará, ni antes ni después, llegará cuando sea el momento perfecto… Y puede sonar a cliché y es que así es, no se le puede pedir a una planta dar su fruto maduro antes de tiempo.

Sé gentil y paciente con tu proceso, lo estás haciendo bien, no bajes el ritmo, tampoco quieras ir más rápido que la vida, hay miles de ángeles alrededor tuyo acompañando tu camino y tu proceso. Sigue adelante, sigue haciendo al trabajo interno, ese que nadie puede hacer por ti y mientras vas en ese caminito, elige sentirte bien, elige vibrar en amor, elige estar tranquilo y en armonía.

Si puedes vivir en armonía aún en medio de un par de heridas.