¿Puedes equivocarte?

¿Qué tanto PERMISO te das para EQUIVOCARTE? Deja que está pregunta navegue por tu mente, tu cuerpo y tu corazón. Es demasiado profunda y reveladora si le das el permiso de mostrarte cosas.

Y es que a veces no nos damos permiso de equivocarnos y tampoco se lo damos a los demás. ¿Qué tanto permito que otros se equivoquen? ¡Otro espacio para explorar!

Aprendimos a juzgar que equivocarse es muy malo y por eso nadie quiere equivocarse. Se empieza entonces a buscar la perfección porque traerá el agradar a los demás, ser aceptado, ser querido, cumplir con las expectativas de otros y/o las propias, evitar el ser juzgado, el ser criticado; no se puede dar lugar a las equivocaciones, necesitas responder siempre de forma correcta en el trabajo, a los clientes, al jefe, a los amigos, familiares, pareja; no se vale equivocarse porque se ve muy mal cometer errores o peor aún no saber, sí, muchas veces no esta permitido un “no sé” en el trabajo, porque pone en duda tu valor profesional. ¿Les ha pasado? ¿Lo han sentido?

Quiero compartirte entonces lo que hay detrás de un “No me quiero equivocar”, “No me puedo equivocar”. Existe un nivel de exigencia muy alto con esta afirmación, un miedo muy grande a no ser perfecto, como si existiera la perfección en realidad. Equivocarse entonces parece ser sinónimo de no ser perfecto, ya sabemos que nadie quiere sentir que no es perfecto, entonces se busca la perfección detrás del no me puedo equivocar. ¿Ya vas viendo como es el juego?…

El buscar ser perfecto, el perfeccionismo, nada tienen que ver con esforzarse por ser mejor, tampoco es la clave para el éxito, y nada tiene que ver con el crecimiento personal, como dice Brené Brown. No estamos en este camino de consciencia para ser perfectos, de hecho somos perfectamente imperfectos. El perfeccionismo solo trae consigo más miedo, ansiedad, depresión, frustración y falta de amor propio, entre otras cosas más.

Mi invitación para ti hoy que me estás acompañando en este mensaje, es que en adelante puedas empezar a darte el permiso de equivocarte y esto significa: no juzgarte cuando falles con algo, no culparte, no recriminarte, no dudar de ti mismo y mucho menos olvidar tu valor. Si te equivocas ya está, todos en este mundo estamos haciendo las cosas lo mejor que podemos con el nivel de consciencia que tenemos. Si te equivocas mirada tierna y compasiva hacia ti mismo. Saber que puedes equivocarte y aún así jamás perderás tu valor, te ayudará a que el fantasma del ser perfecto solo sea eso un fantasma, una ilusión.

Reconoce tu valor en medio de una equivocación y  encontrarás el camino hacia una vida más plena, más ligera y llena de aprendizajes amorosamente livianos.

¿Puedes equivocarte y seguir viendo tu valor? … Yo sé que sí.