La necesidad de controlarlo todo

Aprendimos que es necesario controlar todo lo que nos sucede para que así podamos disminuir al máximo el riesgo de que algo salga mal, de equivocarnos, de caernos y hasta de sentir más allá de lo que está permitido. ¿En qué momento la vida se convierte en un proyecto que necesita de tanta rigurosidad en la planeación y ejecución? ¿En qué momento se le coge miedo al azar, a la espontaneidad de la vida?

Lo que puedo decirte para empezar y por el momento, es que la necesidad de controlarlo todo aparece cuando creemos que algo puede salir mal, cuando sentimos que es necesario anticiparse a lo que puede ocurrir, que es mandatorio además tener un plan B y un plan C por si acaso. La necesidad de controlarlo todo aparece cuando creemos que “debemos” tener toda la información sobre una situación. Aprendimos que el tener control de las cosas, el control de una situación nos daría seguridad. Lo que nadie nos dijo es que la “seguridad” que proporciona es momentánea, es pasajera y que el costo emocional de mantenernos en control es muy alto, porque una vez se apaga la sensación falsa de seguridad aparece un desgaste emocional, mental y físico muy grande.

La invitación que nos hacen nuestros ángeles y nuestra propia Alma es a soltar la necesidad de querer controlarlo todo, no todo puede tener explicación desde la lógica de nuestra mente. Soltar la necesidad de controlar lo que sucede en tu vida o lo que está por suceder, es darle espacio en tu vida para que la espontaneidad se mueve libremente en tu día a día. Soltamos la necesidad de controlarlo todo justo en el momento en que empezamos a confiar en que todo, todo lo que sucede en nuestra vida siempre será para nuestro mayor bien; cuando recuerdas que no estás solo, que estas siempre siendo guiado por tu Alma, por nuestros ángeles; cuando recuerdas que de lo único que realmente tienes “control” es sobre tu propia actitud, así que tú siempre eliges.

Vamos a ir más despacio en la vida, vamos a ir poco a poco soltando el control que la mente exige, vamos a respirar y a soltar para andar más ligeros, porque una parte de ti ya vive confiada, una parte de ti ya conoce lo que es no tener el control de todo, reconoce que tu corazón ha estado latiendo sin que tú tengas el control de ello, ¿te das cuenta?.

Me libero de la necesidad de controlar todo, porque confío en la Luz Divina que siempre me sostiene.