Cuando dejas de compararte

¿Qué pasaría en tu vida si dejas de compararte?

Y antes de que medites en esta pregunta y descubras lo que pasaría en tu vida, deseo poner un contexto especial para tu conversa personal. Hemos encontrado en las conversaciones con las personas que acompaño que un buen porcentaje del “sufrimiento” o la “incomodidad” con uno o con varios aspectos de la vida se debe a esa necesidad del ego de buscar compararse con otros, comparar su vida con la vida de otras personas, de idealizar lo que se ve en personas cercanas o no tan cercanas. Al momento de compararte el ego te ofrecerá una versión en la cual generalmente tú saldrás perdiendo, porque el ego y su astucia se encargará de que veas todo color de rosa en el otro, se encargará de que veas “felicidad o éxito absoluto” en dónde no existe, porque en realidad no existe tal y como el ego te lo hace ver y creer. Entonces, el acto de compararte y comparar tu vida con otros creará un espacio de vacío en dónde no hay lugar para reconocer y ver tu propio valor, tu propio camino, tu propia vida, tus logros y todo lo que puedes celebrar que sí está presente en tu vida, pero que se desvanece de tu mirada y tu sentir propio, justo en el momento en que llevas tu mirada hacia afuera, hacia al lado, hacia el otro. Además, como resultado de compararse también aparece una extraña sensación de querer vivir lo que esa otra persona está viviendo porque se ve muy bueno, lo cual automáticamente da lugar a un: “no quiero vivir esto que estoy viviendo. Quisiera que fuera diferente, no me gusta mi vida”. Ufff cuanta energía bajita, desgastante y limitante trae el acto de compararnos. Claro, y es que yo también he pasado por esa calle.

Con esto que estas recibiendo, es momento de saber que compararte y no darte crédito en tu propia vida es una manera de lastimarte. Ya es hora que reconozcas cuanto has logrado, tu alma está lista para mostrártelo. Ya es hora de ir soltando esa necesidad del ego de mirar hacia afuera y compararse, es momento de ir hacia dentro para recordar que cada vida tiene procesos distintos, que cada uno está viviendo lo que necesita vivir y que está bien. Es momento de recordar que cada vez que te quedas mirando fuera de ti, te pierdes de la magia que sí está ocurriendo dentro de ti mismo. Es momento de reconocer la forma de distraerte para no darte tu propio reconocimiento y valor.

Ahora sí, ¿Qué pasaría en tu vida si dejas de compararte?